PIÑATAS, Agustín Victor Casasola, principios del S.XX
ELABORACIÓN DE LAS TRADICIONALES PIÑATAS,
Agustín Victor Casasola, México, 1928
Los antiguos chinos hacían un tipo de piñata con forma de animales, decorada con papeles de colores y rellenas de semillas para celebrar la entrada del año nuevo. Marco Polo, conocido como un gran viajero, llevó esta tradición a Italia en el siglo XIII, donde quedó como una olla de barro sin decorar llena de diferentes productos que se regalaba a los trabajadores como aguinaldo.
PIÑATAS APILADAS, Mariana Yampolsky, San Juanico, México, 1988
Los italianos la llamaron pignata y la tradición llegó a España, de donde los agustinos la trajeron a México para evangelizar a los pueblos indígenas, aunque entre las culturas prehispánicas también existía la tradición de romper ollas de barro rellenas de ofrendas decoradas con plumas y listones para celebrar el nacimiento de Huitzilopochtli.
Así, en 1586, las diferentes costumbres se fusionaron y surgieron las piñatas navideñas acompañadas de las posadas como una forma de transmitir la costumbre del peregrinaje de María y José de Nazaret a Belén hasta el nacimiento del niño Jesús. .